Observatorio Latinoamericano contra la violencia en las escuelas

lunes, 28 de diciembre de 2009

Adolescentes recurren a la violencia para mejorar su reputación. Estudio sobre 1319 escolares valencianos alerta sobre agresiones no manifiestas

Valencia - España.- (Rafael Montaner - Levante-EMV) La violencia escolar no son sólo las agresiones manifiestas. Más allá de puñetazos, empujones y amenazas hay otro tipo de violencia encubierta, mucho más sutil y menos visible, pero que deja señales más profundas. Los psicólogos la llaman violencia relacional, un concepto que engloba todos aquellos comportamientos dirigidos a provocar un daño en el círculo de amistades de otro adolescente o en su percepción de pertenencia a un grupo con el fin de marginarle o aislarle. Un estudio realizado en 1.319 escolares de 11 a 16 años de siete centros de Secundaría de Valencia y Alicante revela que los jóvenes recurren a este tipo de violencia subterránea para mejorar o mantener su reputación social.
Esta "otra" violencia incluye estrategias como ningunear o menospreciar a compañeros de clase, impedir que formen parte de nuestro grupo de amigos o difundir rumores o chismorreos con el fin de destruir su reputación. Comportamientos que, según el autor principal de esta investigación, el psicólogo valenciano David Moreno, profesor de Psicología Social de la Universidad Pablo Olavide (UPO) de Sevilla, "generan un daño psicológico y causan un sufrimiento en el adolescente, a veces, de difícil recuperación".
Este informe elaborado por el Grupo Lisis, un equipo de psicólogos de diferentes universidades que trabajan en el ámbito de la convivencia escolar, es uno de los pocos que se han hecho en Europa sobre este tipo de violencia en las aulas.
El investigador lamenta que no se preste la debida atención a esta violencia soterrada, a pesar de que puede dejar "secuelas más importantes" que las agresiones físicas, y que incluso, "esté tolerada en cierta manera". Prueba de ello es que según los análisis sobre violencia escolar del Defensor del Pueblo de 1999 y 2006, se mantiene prácticamente igual a pesar de que las agresiones manifiestas han caído tras focalizarse sobre ellas toda la atención.
La investigación que firma Moreno junto a Estefanía Estévez, de la Miguel Hernández de Elx, Sergio Murgui, de la Universidad Católica de Valencia, y el catedrático de Psicología Social de la UPO, Gonzalo Musitu, apunta que los jóvenes que quieren "sentirse más valorados en su grupo son los más proclives a usar la violencia relacional".
Este trabajo que acaba de publicar a revista del Colegio de Psicólogos de Asturias, incide en que los adolescentes "con una reputación social cuestionada por sus iguales, que son rechazados socialmente por sus compañeros o que carecen de amistades íntimas y de confianza, tienen mayores sentimientos de soledad, baja autoestima y pobre satisfacción con la vida".

Violencia relacional

Entre sus conclusiones destaca que que los chicos usan más la violencia relacional, "excepto cuando la conducta violenta se da como respuesta defensiva a una provocación, donde no hay diferencias entre chicos y chicas", señala el profesor David Moreno.
"Sin embargo -continua-, y en contra de las creencias populares, es más probable que sean las chicas quienes hagan más uso de este tipo de comportamientos violentos como respuesta a la motivación por conseguir o mantener una mejor identidad social o popularidad en su grupo de iguales".

Una educación sin estrés contribuye a un mejor rendimiento académico

Guayana - Venezuela.- (Marilyn Mavarez Rodríguez - Nueva Prensa) Los expertos en el tema, señalan que para tratar el estrés en la población estudiantil, se debe buscar y trabajar la raíz del mismo, dando la oportunidad de que afloren -de manera natural las capacidades innatas de cada alumno, a través de la aplicación de estrategias orientadas a la disminución de la ansiedad
Actualmente, nos encontramos en una sociedad que vive en un constante estrés, donde los cambios sociales y tecnológicos influyen de manera determinante en la rutina de todos los venezolanos, y hoy más que nunca es claro que esta situación afecta no sólo a los adultos, sino también a los niños y jóvenes que están en proceso de formación.
Los efectos del estrés en los alumnos recaen en su rendimiento académico. La cantidad de información que reciben de su entorno familiar y social impacta y se refleja en la manera en que reaccionan ante determinados estímulos, ya sea de parte de sus docentes o compañeros de clases, derivándose problemas como el abandono de los estudios, bajas calificaciones, problemas de salud, déficit de atención, violencia, drogadicción, alcoholismo, inestabilidad emocional y deficiencia del aprendizaje.
La violencia escolar también es producto del estrés que se vive en los hogares y hasta en las mismas instituciones educativas. En los últimos meses, se han suscitado hechos de violencia en el estado Bolívar, donde los protagonistas han sido alumnos de secundaria: uno de los casos tuvo lugar en la entidad guayanesa donde un menor de edad resultó herido en pleno salón de clases por maniobrar con un arma de fuego, otro fue el asesinato de una joven por parte de una compañera de estudios; también un muchacho asesinó a un compañero por viejas riñas.
Los expertos en el tema, señalan que para tratar el estrés en la población estudiantil, se debe buscar y trabajar la raíz del mismo, dando la oportunidad de que afloren -de manera natural las capacidades innatas de cada alumno, a través de la aplicación de estrategias orientadas a la disminución de la ansiedad, mejoramiento del rendimiento escolar y la memoria, y por supuesto de la relación con los demás.
Además informan sobre la importancia de que tanto los profesores, estudiantes y padres recurran a las instituciones y organismos gubernamentales competentes, para que reciban una orientación basada en los problemas específicos de los afectados y tener la oportunidad de ser remitidos a los profesionales en el área.
En el caso de los más pequeños, los entendidos en la materia subrayan que estos tienen algunas necesidades fundamentales, que muchas veces no son tomadas en cuenta por sus padres, siendo las más importantes: el sentirse amados por quienes les dieron la vida, y el tener tiempo para divertirse y relajarse jugando, pues es mediante el esparcimiento que tienen la oportunidad de aprender, disfrutar, expresarse y crecer.
Si las escuelas y representantes tomaran en cuenta estos factores, pueden tener en sus manos unas herramientas vitales para trabajar las influencias negativas que tiene el estrés en la cotidianidad de los estudiantes, logrando mejores resultados en su comportamiento y calificaciones. (Fuentes de información: escuelasinestres.org; institutocosmos.com)

Violencia escolar

La violencia escolar también es producto del estrés que se vive en los hogares y hasta en las mismas instituciones educativas. En los últimos meses, se han suscitado hechos de violencia en el estado Bolívar, donde los protagonistas han sido alumnos de secundaria: uno de los casos tuvo lugar en la entidad guayanesa donde un menor de edad resultó herido en pleno salón de clases por maniobrar con un arma de fuego, otro fue el asesinato de una joven por parte de una compañera de estudios; también un muchacho asesinó a un compañero por viejas riñas.