Observatorio Latinoamericano contra la violencia en las escuelas

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Violencia escolar: Un problema de salud pública

Alicante - España.- (V. López Deltell - Diario Información) Seis de cada diez menores que acosan en el colegio acaba delinquiendo. A este dato se acogen las principales asociaciones de pediatría, como la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, que tiene sede en Alicante, para advertir de la necesidad de prevenir la violencia que afecta a los menores. Organizaciones de pediatras han alertado de que la violencia que afecta a los menores es un problema de salud pública, que se puede prevenir.
Los expertos, como el presidente de la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) en Alicante, Christian Squittieri, estiman necesario que se actúe para acabar con datos como el de que seis de cada diez menores que acosa en el colegio acaba delinquiendo antes de los 24 años. Este tipo de cifras nacionales «son perfectamente extrapolables a Alicante, una provincia que en este tipo de estadísticas está más cerca de zonas pobladas como Madrid o Barcelona que de otras provincias como las de Extremadura», asegura Squittieri.
Tras la recopilación de diversos estudios, responsables de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) y SEPEAP han advertido de que no hay nivel socioeconómico que esté libre de violencia vinculada a los menores y opinan que se ha producido «un desprestigio de la autoridad de los padres y profesionales relacionados con los jóvenes», concreta el presidente de la sociedad que tiene sede en Alicante.
En España, el 17 por ciento de la población escolar sufre acoso escolar, es decir, al menos una agresión semanal durante más de seis meses, un fenómeno que suele comenzar a partir de los 6 años, que aumenta a los 8-14 años y disminuye en los últimos años de la adolescencia. En Alicante, el equipo de Christian Squittieri está iniciando un trabajo de recopilación de datos «para conocer exactamente la estadística provincial, aunque realmente podríamos decir que este caso estaríamos en general un poco por encima de la media española», apunta el experto.
Los profesionales de la pediatría plantean la necesidad de que se refuercen los contextos sociales frente a la violencia, protegiendo a las víctimas y sancionando a los agresores. «Vemos que la consideración de la agresión como valor está extendida en los jóvenes» y también «la falsa sensación de que aquí no pasa nada», explica el pediatra Patricio José Ruiz Lázaro, de la SEPEAP, que ha realizado un estudio con adolescentes.
Entre ellos detecta actitudes que no ayudan a prevenir la violencia. Por ejemplo, muchos de ellos aseguran que «la violencia en la calle ha sucedido siempre y no puede cambiarse», que «todos lo hacen», que «si te provocan y no entras al trapo y no pegas, no te respetan» o que «la persona que te ama te puede pegar». Squittieri incide en este aspecto en un problema añadido. «El maltrato físico está muy protocolizado y es, en general, muy fácil de valorar. Ahora debemos dirigir nuestros esfuerzos hacia la detección del maltrato psicológico, porque es muy difícil de controlar y porque sus efectos, a largo plazo, son mucho más dañinos», asegura Christian Squittieri.
Respecto a los casos de maltrato infantil, según los datos que manejan las citadas asociaciones de pediatría, sólo se detectan entre el 10 y el 20 por ciento de los hechos y la mayoría de ellos se cometen por negligencia, asegura la doctora Carmen Martínez González, de la AEPAP, aunque ha alertado de que están aumentando las situaciones de maltrato psicológico cometidos por uno de los padres en procesos de separaciones. «Es importante detectar estas situaciones para no entrar en una espiral que judicialice al niño», señala la pediatra, quien reivindica una mayor intervención de los servicios de atención primaria, sociales y educativos «ante cualquier sospecha para intentar contener el maltrato».
Además, los profesionales como Squittieri consideran necesario que se refuerce el respeto a la autoridad que deben ejercer profesionales, como los pediatras o los educadores, que deben intervenir ante este tipo de situaciones y que se mejore su formación para detectar las situaciones de riesgo.
Por otro lado, el presidente provincial Christian Squittieri defiende, aunque siempre de una forma controlada, la bofetada terapéutica. «Sigue siendo recomendable darle una palmadita al bebé en el pañal, pero de una forma suave y espaciada en el tiempo», expone.

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